San Miguel Arcángel, nuestro guardián y protector,
glorioso Príncipe de los Ángeles y Arcángeles del Cielo
y nobilísimo custodio de nuestros cuerpos y almas,
brillante ser de luz enviado del Señor,
ruega por mí, líbrame de la maldad y del enemigo,
que tu espada justiciera revestida de flamígera luz
sea quien corte, anule, destruya y aniquile
todos los males que rondan o se han posado a mi alrededor,
en mi persona y en los miembros de mi familia y amigos.
glorioso Príncipe de los Ángeles y Arcángeles del Cielo
y nobilísimo custodio de nuestros cuerpos y almas,
brillante ser de luz enviado del Señor,
ruega por mí, líbrame de la maldad y del enemigo,
que tu espada justiciera revestida de flamígera luz
sea quien corte, anule, destruya y aniquile
todos los males que rondan o se han posado a mi alrededor,
en mi persona y en los miembros de mi familia y amigos.